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El testículo no descendido, o criptorquidia, es una condición en la que uno o ambos testículos no descienden al escroto antes del nacimiento. Es una de las anomalías más comunes en recién nacidos varones, y su detección oportuna es clave para prevenir complicaciones futuras como la infertilidad o el cáncer testicular. En este artículo, exploramos las causas, los riesgos y las opciones de tratamiento, para que sepas cuándo actuar y cómo abordar esta condición.
La criptorquidia ocurre cuando uno o ambos testículos no completan su descenso desde el abdomen hacia el escroto, el cual es su posición normal. Esta condición puede ser unilateral (afectando un solo testículo) o bilateral (ambos testículos).
En la mayoría de los casos, el testículo desciende de manera espontánea en los primeros meses de vida, pero en algunos niños, el problema persiste, requiriendo intervención médica.
El testículo está detenido en algún punto del trayecto normal hacia el escroto (abdomen, canal inguinal).
El testículo se localiza fuera del trayecto normal, como en el área del muslo o el periné.
El testículo puede moverse hacia el escroto, pero regresa al canal inguinal debido a un reflejo muscular hiperactivo. Aunque no es una verdadera criptorquidia, requiere seguimiento médico.
Existen múltiples factores asociados, incluyendo:
Se recomienda consultar a un médico si:
Si no se trata, la criptorquidia puede derivar en:
Consulta a un pediatra o urólogo pediátrico si:
La detección temprana de los testículos no descendidos es esencial para prevenir complicaciones graves como la infertilidad o el cáncer testicular. Con un diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, la mayoría de los niños con criptorquidia pueden desarrollar una salud reproductiva normal. Si tienes preocupaciones sobre el desarrollo de tu hijo, no dudes en consultar a un especialista y tomar acción a tiempo.